Finalista del III Premio internacional de poesía Andrés Salom 2005 y del II Premio de la editorial poesiaerestu 2010

sábado, 3 de marzo de 2012



Presentía ya el alba
y, libre, alzó la voz,
dejó su grito en el azar del viento,
se pobló la colina de rumores
estremecidos, largos.
Lejos, dormida, la ciudad temblaba.

FRANCISCO BRINES



...Mañana!
Y mañana será otro día tranquilo
un día como hoy, jueves o martes,
cualquier cosa y no eso
que esperamos aún, todavía, siempre.

ÁNGEL GONZÁLEZ




LOS MOTIVOS

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

LUIS GARCÍA MONTERO


Yo te diría con gusto
en qué empleo mi tiempo estos días,
las razones que mueven
el ánimo de vestirme y salir a la calle,
las ganas de amar hoy
lo que mis ojos contemplan,
esta armonía de sentidos
que impulsa a escribir
todo lo que me inunda.

Yo te confesaría mis planes,
las lucecitas azules,
lo cristalino del agua,
el fondo de este cielo imperfecto
en que se proyectan las sombras
que me pertenecen.

Yo te amaría, créeme,
me sobran los motivos ahora
que dibujando secretos
continúo mi cauce,
el valor es un bien escaso
en este lugar con mi nombre.


Paisaje desolado subjetivamente

Nadie va a venir
a curarte la incertidumbre
que apoyas sobre el colchón esta noche,
en el mismo lugar
donde un teléfono no suena
y las razones de los bares
caen esta vez desprestigiadas.

Nadie va a venir mañana tampoco,
Noviembre se llevó las prisas
de querer estar en algún lado
y los racimos de gente apiñada
alrededor de centros comerciales
son ya leyenda en tu memoria.

Pero no es tan grande el vacío,
este invierno no te señala
porque se haya hartado de ti,
más bien eres tú
quien se ha cansado de vivir
en esta jaula de grillos,
es hora de volver la vista
a un origen rural
lleno de polvo en la memoria.


Lluvia amarilla


A Julio Llamazares,
por esta novela.

Ahora que hasta el suelo de Madrid
está plagado de hojas duras y secas
vendrán a buscarte desde el norte
los fantasmas de un pueblo.

No temas si esta vez
la lluvia es extraña
o el polvo te recuerda vagamente
que en otro tiempo fuiste otro
con distinta frente, con distinta voz,
con distintos ojos.

Ahora que el tiempo fluye
siempre igual que el río
y los troncos salvajes
se desprenden de las ramas
debes comprender, como Sísifo,
que este otoño implacable
viene de lejos.


Paseo o canción de ciudad triste


De madrugada la tristeza sale
a recorrer una ciudad que adora
tus aires de parking vacío,
no preguntes adonde te diriges
ni cuál es el final del recorrido,
el humo de los coches
nunca termina y las aceras
se amoldan bien a tus zapatos
de porcelana, como si llorar
fuese esto, cuando la lluvia moja
tu pelo ya de escarcha con el sol
y la mar está lejos y el barro
ensucia invisible los ojos
de las personas que te miran,
el amor es algo tan sucio aquí
que hasta los taxis pasan velozmente
por encima del suelo y de la carne
y de las nubes que no existen
perdidas en oscuros firmamentos
de polvo y lava reprimida.


Revisitado por el folk


Un año
dando vueltas
alrededor de una casa
demasiado grande.

Después el folk,
volteretas en el tiempo,
explosiones en el humo.

Hasta acabar borracho de heridas
que ya no reconoces.

Hasta acabar herido de verdad,
abandonado en la noche,
por un whisky que no sabe
ni a besos de madera.


Estoy Armando


Estoy armando tu risa
en la oquedad de la noche,
un fogonazo de luz, una lágrima,
estoy armando otros espacios,
la leve caricia del futuro
rozando ya mi pie sobre la acera,
nuevos soles, un cielo
o tal vez el infierno,
un pedazo tuyo y otro de lluvia
conmigo, estoy armando tu nombre
pero me llamo José Antonio
y es triste.


Raro es sentirse simplemente


Tan raro es sentirse,
simplemente eso, sentirse
sin más obligación
que la de cargar con uno mismo por las calles,
transportar un cuerpo medianamente joven
y parpadear de cuando en cuando
para que no se nos termine de olvidar aquello.

Es tan raro,
caminar, pisar esta avenida con tu nombre
ciego de edificios, leve,
extraño a las solicitudes de los pozos del iris
en pájaros hembra
y otros elementos voladores
con sed de mi energía antigua.


Imagen de un pescador ante el fin

de la ciudad del norte

Ahora que tanto fumas
en el acantilado y paseas y piensas
consciente o no de la demencia de los pájaros
con la mirada puesta en el horizonte
inmutable de un pescador humilde
como tú comprendes que nada de aquello
era necesario para tu existencia.


Noche de San Juan

La luna estaba al borde del abismo,
en el mar se reflejaban los ojos
de la noche triste y redonda,
más lejos luces y globos, el calor,
fuegos artificiales, el placer, la música,
pólvora. La luz que no daña
se derrama en mí,
infinitas hogueras de susurros,
besos de amor perdidos en la arena
saltando las llamas del tiempo
hacia labios que la playa desconoce,
ojos verdes, mar claro,
naranja radiante y pleno,
primer amanecer
de este horizonte nuevo
que ha sacudido mi sangre
en la noche de San Juan.


Tarde

Se despertó la aurora
y era tarde.

Lentamente se acercaba
el tiempo a su distancia,
los gatos salían de los coches.

Y las calles
que empezaban a ser pisoteadas
también estaban
lejos de sí.

Era tarde
y aunque parezca extraño
nadie te obligó a salir
de tu escondite.


Refugio


La tenue luz y el crematorio
junto a la hostilidad de las estrellas,
el cielo de cartón oscuro,
las llamas junto al ferrocarril
que nunca se detiene.

El paseo es un refugio
cuando estás desorbitado

(hasta mejor tiempo)

un lugar que siempre te espera
en los desfiladeros de la noche.


180 grados


Amanece
la mujer que dijo llamarse paz, olvido,
ha recobrado su apariencia
y te pregunta.

Te pregunta.

Inmensidad
piensa que en otro lado del mundo
alguien contempla el ocaso
y siente, justo lo contrario que tú.

Piénsalo,
alguien contempla de lejos
el fin completo de la tarde
mientras tú
buscas y buscas y buscas.

Esforzándote en imaginar
aquella luna que otros ojos devoran.


Imagen de amor en el campo


Qué me pasa, qué significa
esta tristeza que me asalta
en mitad de la luz,
esta tarde de pájaros,
de pasajeras nubes que muerden aquí
mi pecho de polvo y esparto.

Aquella figura diseminada en el aire
huyó hacia los campos mojados
en la húmeda levedad de este repecho frío,
era tu imagen, es esto lo que me pasa,
esta tristeza que me asalta
(qué significará dios mío)
en la vastedad de los bosques
donde te pierdes sin que mi voz
te alcance nada, ni siquiera el relámpago
que acaso llores un día
en medio de esta luz sorda
que envuelve el poema.


Contrarreloj


Atardecía cuando despertaste.
En tus ojos el dolor
como una peste antigua de sueños
acababa de dejar su huella.

Qué horror de tarde violenta,
abandonado y triste
suplicaste a las sombras
tu redención.

Pero tu propio silencio
sobre ti mismo
se abalanzaba ahogándote
con una sola opción
de santos y de locos.


Metatiempo o matatiempo


El tiempo te mata
pensando acerca de él,
no se merece el espejo
tanto jardín enjaulado,
no tenía por qué la rosa
terminar en cripta indescifrable,
sobran palabras,
este poema también es un error,
no te mires en él
ni me obligues a quemarlo,
no tenía por qué la suerte
desagradecer tu paso
por paisajes otoñales,
todo se cae de lo alto algún día
y quiero que lo sepas,
el viento no tenía por qué golpearte,
ni zarandear tu juicio
acerca de lo que el olvido elige,
un espacio sin nombre
es un espacio sin nombre,
a menudo las palabras
no tendrían que meterse,
aunque sean las siete y once de la tarde
en un espejo que cambia de sitio
por cada segundo que pasa.


Duerme


A solas, en la noche,
te seduce la estancia, lo remoto del día,
el pálpito extraño de la lumbre.

Estás roto, desprotegido,
no has aprendido a nombrar lo que amas
y ni siquiera puedes tocarlo,
pesa en tus párpados la luz.

Con el consuelo de letras huidizas
piensas en la vida a punto,
entre los dedos, como un juego de soñar
antes de cerrar los ojos.


Solo de jazz


No puedes contener el sentimiento
que la música inicia en ti,
porque es abstracto,
tristeza sin raíz ni fondo,
un saxofón duele infinitamente
y te olvidas del dolor
¿Amor?
escribiendo bobadas
en la frontera de la noche.


Poema retorcido y simple


Alguien ha disecado un elemento en el aire
olvido
rastrojo de ciudades
huele a chispa el incendio aquel
huele a ceniza y a muerte hoy
nada se enciende en la conciencia del mañana
inicio de nada empezando a ser
antes de un primer impulso
vacío de todo
poesía retorcida y simple
pretendiendo decir algo
hablando sola
diciéndose
sin decir nada otra vez.


Éxito

Aquí no existe esa palabra,
retén en tu memoria el estanque
de vagos pensamientos sin sentido
y no temas, sigue creando
efectos en la tarde inmóvil.

Como un cuadro preciso
de recuerdos que no existen,
como el reflejo de la luz
que los ojos no alcanzan
y algunos seres persiguen.

¿Sabes? esta soledad
te ha elegido para sostener
el tiempo y el lugar
que la tarde va consumiendo,
un pobre mortal debe seguir con su vida,
nos queda lejos aquí esa palabra.


Hoy la luz quema


En el patio
la luz quema los ojos
de la tarde nueva y radiante,
no necesito socorristas.

Hace calor en la calle, y es duro
despertar completamente
en medio del verano
cuando no existen más minutos de silencio
en esta casa abandonada.

Desde mi asiento veo a los bañistas,
me conmueve el recuerdo
de tu piel blanca y triste
justo en la cima de todos los inviernos
que pasaron en paz,
cuando no había un mar contaminado
en todas las miradas de la noche
y la luz y la calma eran.

En el patio la luz sigue quemando
los ojos de la tarde intermedia,
un obrero se levanta
y paga su café,
que tengas un buen día,
yo también sé nadar contracorriente
en mitad de un Agosto cerrado,
aunque me ahogue en la arena del desierto
y tenga que escupir tu nombre.


Implacable alegría


Homenaje a Pepe Hierro


Hay cosas que no sirven para nada,
deshecho hirsuto en tu camino
de cenizas apagadas y limpias.

Cuando en la soledumbre
carente de nombre el espacio
iluminas el rayo
que parte de golpe la tristeza
sabes que no hay utilidad
capaz de guiar tu sangre
hacia eso concreto,
radiante alegría
que cantó el hierro
ajeno a la fragua amenazante
del curso que la superficie dicta.

Bien sabes que hay cosas
que de nada sirven, estás en lo cierto,
papeles manchados de números
y cifras, losa impertinente,
imagen uniforme del tiempo.

Pero es poderosa la vida,
el cauce del río se levanta
destruyendo este hielo seco
que lo vuelve duro a veces,
implacable alegría que el dolor nos deja,
por ella todo lo darías sin pensarlo.


Solar en construcción

En tu noche sin embargo
los sueños dejan
la razón vacía
hasta que una luz entra en el ojo
y es un faro
y sales al balcón a ver qué quieren
pero nadie responde
pero el aire por tu nariz
no llega a los pulmones
y es una lástima sentirse
y tienes razón esta vez
pero el horizonte no es algo parecido
a esa llamada
no es más que un solar en construcción
todo este tiempo.


Si te doliese, lo mismo que yo


Si te doliese, lo mismo que yo,
eso que no se sabe donde queda,
el origen o la razón de toda duda
¿dónde empieza el pensamiento que quema?
entenderías esto que me pasa,
esto que sucede sólo en mí
y no fuera, verdad subjetiva,
nunca igual en otros,
idea a borbotones que te derramas
en la soledad de una quimera,
en la conciencia de un falso beso,
donde las mentiras alimentan la sangre
dejando el pensamiento en llamas,
ceniza que te me derramas,
aquí donde nadie comprende.


Lo inmóvil de la luz


Duele, la vida, el tiempo,
lo inmóvil de la luz
que nunca se detiene,
el rifle de la idea,
esta impaciencia arrebatada
sobre la quietud,
la línea que se marca
como una cicatriz
en el rincón del alma,
lo conoces,
has vagado en silencio
durante muchos años
por huertos y acequias
que se sabían muertos,
encontraste en sus frutos
la putrefacta madurez
que alimenta esta tierra,
no podías comprender
algo tan natural y extraño,
la estolidez del tiempo,
lo inmóvil de la luz
que nunca se detiene,
y recostado con sabiduría
en la orilla del atardecer
aguardabas hoy su veredicto,
como un fruto podrido,
porque te sientes madurado
y el tiempo te araña
con tu propia vida.


Mar creado por obra del amor o del deseo

Si te elijo es porque prefiero
anteponer tu compañía
a los solitarios golpes de mar
que quieren despertar en mí
un recuerdo de amor imposible.

Sobre un horizonte cerrado
se palpa la hermosura de la noche
¿qué significa esto?

Música de olas rompiendo
frente a nuestros labios tímidos,
cuando los labios desean chocar
y soltar el ancla
y dejarse llevar por la marea.

Tan sólo los ojos saben amarse
desde una cómoda distancia
donde todo se hace idea,
pensamiento de azar,
tal vez deseo.

Aún así no se puede ocultar
el cuchillo de amor en la garganta
-los ojos acaso no bastan-
la pura necesidad de ahogarnos juntos
en este mar que hemos creado,
antes del beso y de la noche.


Hoy necesito el cielo

Hoy necesito el cielo,
despertar con los ojos en su azul
constantemente repetido,
insinuación de un orden
perdido para siempre en la mirada.

Hoy necesito ahogarme en él,
sostener con mis pupilas
su estática belleza,
contemplarlo,
paisaje infinito de memorias
que se desvanecen con alivio.

No que me salve o me condene
sino que se afirme ante mí:
que me haga sentir insignificante
como el hombre que lo observa.


Extraño regreso con luz de fondo


¿Qué es la luz? el final de una utopía,
no aquello que puedes amar,
lo concreto iluminado
ante los ojos de la noche,
el vértigo de hablar a solas,
porque siempre desconoces
algo de lo que se nombra,
no vas a insistir en ello
sólo porque lo sepas, no quieres,
estás despierto en los umbrales
de un tiempo inseguro,
amor y olvido,
la sensación intemporal de lo que huye,
dos cubitos chocando
en el interior de un vaso de whisky,
sabes que sólo
en contadas ocasiones sucede
un regreso extraño,
se incendia la esperanza
y otra sensación atroz
te impulsa a congelar, como un relámpago,
la pregunta que inicia el poema,
nunca aquello que puedas amar en los nombres,
nunca el deseo ni lo que vive en ti
como algo permanente y absoluto.


Tú no

Esta sed, qué importa,
tú no puedes huir de lo que eres,
lo mismo da que vueles lejos
o que vayas a visitar
a un viejo amigo,
los rayos se suceden
y nadie ve la tormenta,
eres como un cielo nublado
en un desierto sin nubes,
la cúspide de un malentendido
que no existe y destejes sin descanso
en una soledad de piedra,
qué importa que fumes mucho
o que quieras morir
si estás situado en todos los espacios
antes de que existan afuera,
qué más da este boceto
de interminables calaveras
si no puedes sentir la vida
como una sensación mundana,
qué más da si antes de tocarlo
ya lo has manoseado en el alma,
esta inercia, esta sed,
qué absurda idea el viaje
cuando se tiene la maleta hecha
en todos los destinos que no son.


Querido lector

“El poeta es un fingidor"


Fernando Pessoa


Y si te digo, querido lector,
que quien escribe esto no existe
si te dijera, porque no puedo decirte,
algo semejante a esta lluvia
que lees y no empapa tus ojos
o tal vez un día, si te dijera
mentiras exactas de un poeta
que hace vivir lo que no está
como tu piel o el frío
como la calle o un rastro del que no existe
y te tutea: “nunca te conocí,
yo que fingí dolor hasta sentirlo
y negocié con la melancolía
una felicidad insípida”

Pero si te digo, no te dijera,
que el mismo que se ríe
con ironía de su obra,
uno que siente el ridículo
al mirarse en este espejo
después de cada recital,
si te digo que tampoco soy yo,
si aceptara ser traicionado
de esta manera infame y desteñida
¿dónde quedaría yo, él
y el resto de heterónimos?
dime, mi tal vez compañero,
¿dónde quedaríamos nosotros,
tu piel, el frío o la calle
sin poder fingir un beso, un abrazo,
una mirada real, una voz?


Poema y punto


No sé si estoy triste esta tarde
porque el sol pega más fuerte
sobre los ojos de las casas.

No sé si es por ti o por mí
porque todo lo empezado
me sobra para siempre.

No puedo,
intuyo la angustia,
vomito sobre mí la tarde
como una cucaracha ciega.

Tal vez porque no estás,
porque la vida pega
mucho más fuerte sola
sobre mi corazón y punto.


Debes decirme quién soy

Son los parajes,
la niebla, este delirio, qué sé yo,
los grillos en la noche
porque te quiero simplemente
como el borracho despiadado
que no sabe decirte
todo lo que siente por ti,
como ese tipo, Javier Urbano Calleja,
debes decirme si soy yo
o tal vez esté equivocado de nuevo
porque tú, porque tú eres
y no se puede cifrar con palabras
algo así, estoy muerto, el amor
es un pensamiento que quema
mi piel, tus pechos, tu sangre,
todo soy yo desde el principio.




Copyright © 2005